10 años atrás—

Estoy cumpliendo 10 años de haber conocido al amor de mi vida.

No siempre fue tan “color de rosa” como se escucha, tengo 10 años de conocerlo, no así, él a mí y hoy que recuerdo tiempo atrás… ¿cuánto tiempo perdí… perdió… perdimos?, ¡cuánto tiempo perdido!

No creo en las casualidades, tampoco creo en el destino, pero sé que si Dios no quiere que se mueva una sola partícula de aire, no sucede.

No es romanticismo, sé que fuimos creados para estar juntos, sé que fue creado para mí y yo para él.

A primera vista-

En la vocacional existe un grupo selecto de estudiantes que realiza su servicio social como asesores para los chicos de nuevo ingreso o niveles menores que tienen problemas en las materias. Este grupo de alumnos deben ser los mejores promedios de la escuela. Bruno era de los que tenían problemas en las materias, sin embargo fue invitado para ser asesor. El primer día que nos convocaron a todos los asesores… fue el día en que lo conocí.

Yo estaba dentro del salón y Bruno entró con ese aire “serio” que lo caracteriza, buscó un lugar dónde sentarse y fue hasta adelante donde encontró lugar disponible. Yo quedé prendada de él en ese mismo instante que recuerdo como si fuera ayer. Vi entrar a Bruno con pantalón de mezclilla y chamarra de piel color vino (¡me encantaba esa chamarra!).

Desde aquel momento ya no pude ser yo misma… no pude nunca hablar con él como si fuera cualquier otra persona y… no pude ser su amiga.

***Recordando***

Poco a Poco-

Siendo yo muy tímida con Bruno, él nunca se fijó en mí y tuvo a bien enamorarse de una compañera, Esther quien poco tiempo después fue mi amiga, al día de hoy puedo decir que cuento con ella como una de mis 5 mejores amigas. Esther tenía novio con el cual era feliz y de vez en vez un poco infeliz. En esas veces Bruno hacía de paño de lágrimas y consejero de Esther.

Acepté en aquel tiempo el hecho de no ser la persona que hacía brillar sus ojos y el cariño que yo sentía por Bruno me hizo tratar de ayudarlo a que saliera con Esther, nunca lo logré…

6 meses pasaron en esto y aquello. Ni Bruno avanzaba en lo que quería ni yo avanzaba en lo que pretendía haber reprimido, por lo que era, según yo, la decisión de Bruno.

Cuando terminamos el curso escolar y salimos de vacaciones algo sucedió en mí y pude ser yo misma finalmente. Pude ser una compañía especial para Bruno, aunque no llegaba a ser siquiera una amiga, algunas veces salíamos éramos dos personas con gustos en común… conciertos, cine, música, compras y una plática amena. Platicábamos mucho… ¡demasiado! en el día, en la noche, vía Internet, por teléfono, vía mensajes de texto, por celular, en la calle.

Y cada día que pasaba me daba cuenta que aquel chico que vi entrando al salón era mucho más que un amigo al cual quería simplemente conservar.